lunes, 21 de septiembre de 2015

¿Por qué la gente que es vagabunda, siempre les acompaña un perro?

Ya sabemos que los perros son los mejores amigos del hombre, pues nos acompañan siempre tanto en los buenos como en nuestros malos momentos. Pero llama poderosamente la atención que siempre hay un perro acompañando al vagabundo o al mendigo.

Uno casi siempre se pregunta: ¿por qué razón un vagabundo o mendigo tiene un perro a su lado, si apenas se puede sostener él mismo? la respuesta es muy simple. La gente llama mascota a un animal, y en realidad está mal llamado, porque su nombre debería ser ángeles guardianes.


Si, son ángeles que nos descubren, que ven nuestra sensibilidad interior y ellos acompañan a esta persona para que no se sienta solo. Entonces el vagabundo o mendigo, siente que alguien incondicional está con ellos en ese caminar de la vida.

Cuando su amo se sienta en el umbral de una iglesia, de un supermercado, él se echa a su lado, esperando que algún alma caritativa, le tire una moneda para que su amo coma y quizás el ligue un trozo de pan o lo que venga. Él solo espera, él solo acompaña. Solo tiene ojos para su amo, al que un día sin querer lo descubrió.


La vida de este ángel, tiene tantas historias como su amo. Sus ojos reflejan en esa mirada, todo. Entonces como todo ser humano, en momentos de angustia y soledad, comienza a hablarle contándole cuán triste es su vida o cómo llegó a estar así, y el can lo escucha atentamente. El can no puede hablar, pero si tiene sentimientos y es capaz de reconfortarnos subiéndose arriba en nuestras piernas o dando un simple lenguetazo.

Cada vez que termina la jornada de su amo, allí sentado pidiendo una moneda, vuelven en silencio los dos a un sitio para descansar. Y cuando llega la hora de dormir, ambos duermen uno al lado del otro, pero su perro solo descansa, porque siempre le estará velando el sueño.


Sabrán que hay miles de historias de perros que acompañan a sus dueños incondicionalmente y que cuando sus dueños están contentos, ellos también lo están. Y si por circunstancias de la vida, sus dueños están mal e incluso si mueren, son capaces de estar en sus tumbas sin comer y sin beber con tal de acompañar ,y esperar un milagro que sus dueños vuelvan a acariciarle su cabeza, como diciendo aquí estoy para ti, no pasa nada viejo.

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